La verdad es que se ha escrito tanto sobre el amor, que aunque siento necesidad de explicarles un poco lo que significa para mi, estoy segura que no diré nada nuevo. No, no estoy despechada, solo quiero dar mi opinión personal sobre uno de los temas de los que más se hablado desde que el mundo es mundo.
Empiezo por dejar claro que creo en el verdadero amor. Ese amor que te estremece; que te quita el sueño; que es capaz de detener todo a tu alrededor en la eterna brevedad de un instante; que te arropa el alma con la helada calidez de una caricia; que te llena de vida y de luz; que te regala el mundo porque le encanta que estés en el. Hablo de un amor que nunca duele; que no te llena de dudas, que respeta lo que eres, que considera lo que sientes, que valora lo que entregas, que lucha por hacerte feliz, que se sacrifica encantado, que da sin sacar cuentas, que no manipula para tenerte cerca, que no es egoista y te deja ser.
Ese amor existe, aún no he tenido la bendición de vivirlo, pero lo he visto muy de cerca y siempre me maravilla. Ese amor que te describo, es un amor puramente noble. Un amor que jamás se arriesgaría a perderte por estar jugando con fuego; que te empuja a que seas mejor persona; que te cuida; que sufre al verte llorar; que te protege hasta de ti mismo; que no te miente mirándote a los ojos… simplemente un amor bonito y de colores…











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