Siempre conoces gente así. A veces eres alguien así. Lo cierto es que hay muchas personas que más que anhelar o luchar por lo que quieren, andan por ahí como enloquecidas y desesperadas tratando de encontrar a juro lo que consideran deben tener de inmediato. Es cuestión de saber que todo en la vida tiene tiene su justo momento. Se debe luchar por alcanzar los objetivos más sencillos, las metas más optimistas, incluso hasta los sueños… pero jamás deben forzarce ni la manera, ni los tiempos.
Cuando estudiaba, conocí a un par de compañeros que tomaban cada semestre el doble de materias, sólo porque según ellos, entre más rápido se graduaran y empezaran a trabajar, mejor. Los veías corriendo siempre de un salón a otro, nerviosos, con ojeras como mapaches y siempre que podían subestimándonos a los demás por el tiempo que ibamos a tardar en obetener el título. Pasados casi dos semestres bajo éste estricto horario, uno de ellos dejó de ir a clases de repente. Luego nos enteramos que estaba trabajando en una venta de equipos de sonido para carros. Al poco tiempo, cansado y derrotado, y con materias sin aprobar o malas notas, el otro se retiró, argumentando que esa carrera no le gustaba después de todo. Casi nadie le creyó, era obvio que su plan maestro de adelantarse a las cosas no había funcionado.
También he conocido y que conste, desde que era muy pequeña, a las típicas mujeres con el síndrome de Susanita de Mafalda. Las que ven en cada par de pantalones que se le atraviesa, un novio/esposo/padre de sus hijos. Esas son las peores, andan por ahí, tratando de conocer hombres a toda costa, evaluándolos e indignadas si según ellas, ellos van “como lento” o simplemente no se manifiestan según lo esperado. Ese tipo de mujeres detectan las señales que quieren ver y de ahí se agarran para exigir desiciones, fechas, y hasta el nombre de los hijos. Las ves angustiadas, tensas y siempre a la expectativa.
Aclaro que, en honor a la verdad, nunca he tenido una amiga así, he conocido a unas cuantas, pero no soportaría ni siquiera ir a tomarme un postre con alguien que vea la vida de esa manera. Si yo siendo mujer detesto a quienes son así, no puedo imaginarme lo que puede sentir un hombre ante semejante especimen.
En mi opinión, no se trata de no luchar, se trata de no forzar, de no anticiparse. Las cosas que son para uno, sean de la naturaleza que sea, siempre llegarán en el momento justo, ni antes ni después. Cuando sucedan sentirás que fué justo en el mejor momento.










Estoy de acuerdo, por eso yo dejo que la vida me sorprenda!!! jajaja!, asi es más divertido!… excelente como todo lo de la Tarabita. TQM amiga.
Me había tardado en leerlo, sorry! Yo le agregaría al luchar, no tratar de forzar y el no anticiparse.. el estar absolutamente claro de lo que quieres; el no andar por ahí repitiendo fórmulas o de vivir historias ajenas sólo porque a otros sí les ha funcionado. Y es verdad, uno siempre sabe reconocer el momento justo, aunque sientas nervios en el estómago, se sabe cuál es y agradeces que no haya sido ni antes, ni después.
No sé si se entiende,
Entiendo que todo ” a su tiempo” puede ser una buena forma de vivir. Pero no creo que todo llegue para quien sepa esperar. Porque algunos se han muerto esperando.
Pienso que todo llega a quien se ha preparado para ello. A quien ha soñado …
Así como dice la canción
“No importa el dolor que pueda sentir,
pero si piensas usar tu bello aguijón,
por favor, no tardes,
porque prefiero morir de odio a morir de espera”